Un trabajador deja de venir y no responde: ¿puedo darle de baja?

El lunes no aparece. El martes tampoco. Le llamas, escribes por WhatsApp y no contesta. Cuando pasan varios días es fácil pensar: “si no quiere venir, le doy de baja y ya está”. Pero jurídicamente una ausencia no convierte automáticamente la relación laboral en una baja voluntaria.

Las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad pueden constituir un incumplimiento laboral grave y llegar a justificar un despido disciplinario. La clave está precisamente en dos palabras: repetidas e injustificadas. Antes de tomar una decisión hay que saber qué ha ocurrido, documentar las ausencias y revisar el convenio colectivo aplicable.

No confundas ausencia con dimisión

Para tratar la situación como una baja voluntaria debe existir una voluntad clara del trabajador de extinguir la relación laboral. Que una persona no acuda unos días o no responda inmediatamente no permite presumir sin más que ha dimitido. Puede existir una incapacidad temporal, una situación de fuerza mayor, un problema familiar o cualquier otra circunstancia que todavía no se haya comunicado correctamente.

¿Qué debería hacer la empresa?

El primer paso es dejar constancia de los días de ausencia e intentar contactar por vías que puedan acreditarse. Si la situación continúa, conviene realizar un requerimiento formal para que el trabajador justifique su ausencia o se reincorpore.

Si finalmente existen faltas reiteradas y no justificadas, habrá que valorar su gravedad y lo que establece el convenio. Si se plantea un despido disciplinario, actualmente debe tenerse también en cuenta la audiencia previa: con carácter general, antes de adoptar la decisión definitiva debe darse al trabajador la oportunidad de defenderse de los hechos que se le imputan, salvo los supuestos excepcionales en los que razonablemente no pueda exigirse.

Además, el despido disciplinario debe formalizarse por escrito, indicando los hechos y la fecha de efectos, junto con las exigencias adicionales que pueda imponer el convenio o la situación concreta del trabajador.

El error peligroso: tramitar directamente una baja como si el trabajador hubiera renunciado puede generar un conflicto posterior si nunca existió una dimisión clara.

En Asesoría Yaura recomendamos no improvisar ante este tipo de situaciones. Una buena gestión desde el primer día —registro de ausencias, comunicaciones y revisión del convenio— permite tomar decisiones con mucha más seguridad.

Preguntas frecuentes

¿Un día de ausencia permite despedir a un trabajador?No existe una regla automática. Deben valorarse la causa, la gravedad, la reiteración, las circunstancias y lo previsto en el convenio colectivo.

¿No acudir al trabajo significa dimitir?No necesariamente. La baja voluntaria exige una voluntad clara de finalizar la relación laboral y no debe presumirse solo por una ausencia.

¿Hay que escuchar al trabajador antes de un despido disciplinario?Con carácter general, la doctrina vigente exige ofrecerle la posibilidad de defenderse previamente de los cargos, salvo excepciones justificadas.

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